端島 -Hashima-, Japón

 

La Isla Fantasma de Hashima, también conocida como Gunkanjima (Isla Buque de guerra, debido a la forma tan peculiar que tiene, simulando un barco de guerra), es una isla deshabitada que se encuentra ubicada a unos 20 kilómetros al suroeste de Nagasaki, al sur de Japón.

Hashima fue amurallada para defenderse de la fuerza de los tifones. En la isla había gimnasios, un hospital, algunas tiendas, un cine e incluso un prostíbulo era lo más destacable junto a la mina de carbón. En 1.890 la multinacional Mitsubishi la adquirió con el fin de extraer el carbón de la mina bajo el nivel del mar. En su momento de mayor auge, la isla de Hashima llego a alcanzar una población cercana a las 5.500 personas, que por cierto, tenían prohibido el uso de vehículos a motor y por ello debían desplazarse bien a pie o en bicicleta.

Hashima -Gunkanjima- Japón

Foto: Jordy Meow -Wikimedia Commons-

Con el paso de los años, a Mitsubishi le dejó de ser rentable la mina de carbón y se decidió cerrar la misma en 1.974 .Desde ese momento, la Isla de Hashima quedó abandonada a su suerte. Hoy en día podemos ver como los edificios deshabitados se han convertido en ruinas, todo un paisaje desolado el cual recuerda a la película protagonizada por Will Smith “Soy Leyenda”, aunque en Hashima parece que no hay zombis.

Por las fotos que se pueden contemplar, parece que Hashima haya sido víctima de una guerra o bombardeo, cosa que no es cierta. La fuerza del mar se fue comiendo poco a poco el muro que protegía a la isla. Desde que se abandonó la isla han pasado más de 3 décadas, pero en algunas zonas y debido a la humedad, siguen creciendo plantas

El clima en Hashima es húmedo subtropical (de los más húmedos de Japón), llegando a los 26ºC de máxima en verano, donde se juntan el calor y la humedad, llegando en ocasiones a ser un clima desagradable. En invierno el clima es seco y soleado, con pocas precipitaciones, con el récord de 500mm de lluvia en un sólo día en el mes de julio de 1982, cosa nada habitual por otra parte.

Me encanta coger el coche y perderme durante horas por carreteras secundarias. Karateka en excedencia, escritor de obras amenas y en ocasiones, desternillantes. Informático 3 en 1 -diseñador, programador, administrador de red-. Padre, marido, taxista familiar. Criptomaníaco convencido.