Cuando el ‘Frikismo’ se nos escapa de las manos

 

La República de Molossia, es una ‘Micro-Nación’ fundada por Kevin Baugh, un tipo muy campechano, aunque quiso entrar en guerra conmigo tras el primer email. Se encuentra situada cerca de la localidad de Dayton, en el Estado de Nevada (Estados Unidos), en pleno desierto de Nevada. Tiene apenas 6 habitantes (Kevin, sus dos hijos y tres perros), es una República-Dictadura y como idiomas oficiales puede usted hablar en inglés, esperanto y/o  ‘Girko’, un idioma totalmente desconocido y que imaginamos será una especie de jerga ‘friki’, creada a imagen y semejanza del fundador de Molossia.

La historia dice que la República de Molossia se fundó en el año 1.999, sucediendo así al proyecto infantil de micro nación ‘La Gran República de Vuldstein’ creada por Kevin Baugh y James Spielman el 26 de mayo de 1977, siendo Spielman el ‘Rey James I’ y Baugh Príncipe y Primer Ministro. Bueno, en realidad ellos dos eran la única población de La República de Vuldstein, algo que se puede considerar entre curioso y patético.

El Micro Estado de Molossia tiene una extensión de 5.800.000 hectáreas, sólo hay 2 propiedades, una pertenece a él y otra a su mujer, aunque durante gran parte del año sólo son 6 habitantes, en su época de mayor ‘esplendor’ la población se duplica llegando a la escalofriante cifra de 12 habitantes.

El inagotable fundador de Molossia en 2003 adquirió unos terrenos rurales en el norte de California, a la que llamó ‘Colonia de Farfalla’. Posteriormente, en 2005 el padre de Kevin Baugh compró otro terreno, esta vez en el sur de California al que llamó ‘Provincia de Desert Homestead’ (Provincia de la casa del desierto) , dicho terreno ha sido declarado ‘Monumento Nacional’ en honor a él mismo (sin comentarios) …como no podía ser de otra forma y para rizar el rizo, el amigo Baugh reclama cerca de 130.000 kilómetros cuadrados en el planeta Venus, ahí es nada. Por cierto, el ‘Príncipe de Venus’ cuando visitó al amigo Kevin, le dijo que ni hablar, el planeta es suyo y no consentirá que nadie meta sus manos en él. Ver para creer.

Me encanta coger el coche y perderme durante horas por carreteras secundarias. Karateka en excedencia, escritor de obras amenas y en ocasiones, desternillantes. Informático 3 en 1 -diseñador, programador, administrador de red-. Padre, marido, taxista familiar. Criptomaníaco convencido.